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Santiago, 29 de enero de 2025

El desafío invisible de la desalación: cómo se bombea y transporta el agua que permite la seguridad hídrica

“El enfoque está en diseñar sistemas robustos y eficientes que aseguren continuidad operacional, minimicen costos de ciclo de vida y permitan una operación segura y flexible a largo plazo”, dicen desde Andritz, auspiciador del Congreso ACADES 2026.

En un contexto de escasez hídrica, la desalación y el reúso se han consolidado como soluciones eficientes y sostenibles para Chile. No obstante, un factor crítico suele quedar fuera del debate: la logística necesaria para transportar el agua. Los sistemas de bombeo y conducción a gran escala permiten llevar el recurso desde la costa hasta faenas mineras, industrias y centros de consumo a grandes distancias y alturas, concentrando una parte significativa del consumo energético y de los costos operacionales de estos proyectos.

Experiencias emblemáticas como la del proyecto Quebrada Blanca II evidencian la magnitud de este reto, donde el agua desalada es impulsada a más de 4.300 metros sobre el nivel del mar a través de un ducto de 165 kilómetros. Este caso demuestra que la seguridad hídrica nacional no depende únicamente de la capacidad de generar agua, sino de contar con una infraestructura de transporte que sea eficiente, confiable y, por sobre todo, sostenible en el tiempo.

Para Paulo Cruz, Business Development Manager de ANDRITZ, los proyectos de desalación en Chile deben ser comprendidos bajo una nueva óptica. «Hoy los proyectos se abordan cada vez más desde una visión de sistema integrado, donde el bombeo y el transporte no son elementos secundarios, sino componentes críticos del desempeño global del proyecto», explica el ejecutivo. En este sentido, añade que el trabajo de la compañía comienza desde las etapas tempranas de ingeniería, colaborando con empresas de construcción (EPC) y clientes finales para definir soluciones que cubran desde la captación hasta la distribución. “El enfoque está en diseñar sistemas robustos y eficientes que aseguren continuidad operacional, minimicen costos de ciclo de vida y permitan una operación segura y flexible a largo plazo”, puntualiza.

En el terreno, la tecnología aplicada varía según el requerimiento hidráulico de cada etapa. Paulo Cruz detalla que para la captación se suelen emplear bombas centrífugas de gran caudal, frecuentemente verticales tipo turbina para optimizar el espacio en ambientes marinos. Dentro de las plantas se incorporan bombas multietapa de carcasa partida diseñadas a medida, mientras que en los tramos de impulsión hacia la alta montaña predominan equipos de alta eficiencia fabricados para manejar alturas manométricas exigentes.

En proyectos que enfrentan grandes desniveles geodésicos y extensos sistemas de transporte de agua, el desafío principal sigue estando en la definición temprana del concepto hidráulico del sistema, particularmente en decidir si la impulsión debe realizarse mediante un único sistema o a través de estaciones intermedias. Esta definición es determinante para la eficiencia energética, la confiabilidad operativa y los costos globales del proyecto, y condiciona el desempeño del sistema durante todo su ciclo de vida.

En Quebrada Blanca II (QB2), ANDRITZ suministró bombas de gran escala para la planta desaladora y el sistema de impulsión. “En proyectos que enfrentan grandes desniveles geodésicos y extensos sistemas de transporte de agua, el desafío principal sigue estando en la definición temprana del concepto hidráulico del sistema, particularmente en decidir si la impulsión debe realizarse mediante un único sistema o a través de estaciones intermedias. Esta definición es determinante para la eficiencia energética, la confiabilidad operativa y los costos globales del proyecto, y condiciona el desempeño del sistema durante todo su ciclo de vida”, señala Cruz.

La modernización del sector también viene de la mano de la digitalización. Los proyectos actuales incorporan altos niveles de automatización mediante sistemas SCADA, plataformas IIoT y modelos de simulación hidráulica. «La evolución de los sistemas de control avanzados permiten optimizar el consumo energético a nivel de sistema completo, coordinando múltiples estaciones, perfiles de operación y condiciones de demanda variables a lo largo del tiempo», señala el Business Development Manager de ANDRITZ. Además, destaca que la detección de fugas está migrando hacia plataformas predictivas capaces de identificar degradaciones incipientes, mejorando significativamente la seguridad operacional.

Mirando hacia el futuro, la innovación se centra en la sostenibilidad. Paulo Cruz resalta el uso de sistemas de bombas operando como turbinas (PAT), que según relata, “pueden integrarse en los proyectos para recuperar energía hidráulica que de otro modo se perdería, convirtiéndola en energía eléctrica y aumentando la eficiencia global del sistema. El objetivo es ofrecer sistemas de transporte de agua que no solo sean capaces de enfrentar los desafíos actuales de la desalación, sino que además contribuyan a reducir los costos energéticos, optimizar el uso de recursos y asegurar la seguridad hídrica de Chile en el largo plazo”.

 
 
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